Amador Menéndez, del Consejo Superior de Investigación Científica, acercó a los noreñenses a la nanotecnología
Acercarnos al mundo de los elementos más pequeños, a la nanotecnología, fue el próposito de Amador Menéndez, del Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC), gracias a la conferencia que ofreció el pasado lunes en la Casa de Cultura de Noreña, de la mano del colectivo cultural local «Contigo». De mano, el asunto asusta, pero la charla fue tan didáctica y divulgativa que consiguió una gran ovación del público asistente al finalizar la misma.
Noreña, Maica MÉNDEZ
Lo minúsculo se hizo grande el pasado lunes, en Noreña, gracias a la conferencia sobre nanotecnología: «Conocer para comprender», que ofreció Amador Menéndez Velázquez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y organizada por el colectivo cultura local «Contigo».
De mano, el asunto asusta un poco, pero la charla tuvo un carácter muy divulgativo y didáctico, logros que el conferenciante supo compaginar a la perfección gracias a una excelente puesta en escena audiovisual y a la pedagogía adquirida en sus años dedicados a la educación, que consiguió una gran ovación del público asistente al finalizar la misma.
El propósito de la misma no era otro que acercarnos al mundo de los elementos más pequeños, que tienen una gran importancia en el desarrollo de la vida cotidiana, como es el caso de la unión de átomos a nuestra voluntad para construir lo que queramos. Una gran revolución, en este sentido, se consiguió cuando se logró fotografiarlos y ver las aplicaciones de los múltiples enlaces entre ellos.
Es por ello que muchos científicos consideran que la nanotecnología es una auténtica revolución de lo industrial. Como ejemplo, el conferenciante, doctor en Química por la Universidad de Oviedo, recurrió a las distintas aplicaciones que se han conseguido gracias al descubrimiento de los nanotubos, que en un futuro permitirán, gracias a su ligera composición y resistencia al mismo tiempo, crear un ascensor a la Luna, en el que ya está trabajando la NASA.
El estudio de estos elementos tan diminutos también tiene aplicaciones en el campo de la biotecnología, con la aplicación de nanopartículas contra el cáncer que irían directamente al gen malo sin dañar los buenos, con lo que se aminorarían los abrasivos efectos de los tratamientos de quimioterapia.
Pero su aplicación también ha supuesto una auténtica revolución en el mundo de la información y sus diversas aplicaciones con el desarrollo de la informática y de internet.
La siguiente revolución para indagar un poco hacia dónde camina la ciencia del siglo XXI consiste en sumar a ese trinomio de (nano-bio-info) la ciencia cognitiva, dejar de inventar y tratar de avanzar en el mundo de la biomimética, vocablos un tanto desconocidos todavía, cuyo significado se centra en imitar la vida o, lo que es lo mismo, recurrir a la naturaleza como fuente inagotable de sabiduría.
Algunos ejemplos claros de esta interdisciplinariedad llevan años a la vista del ser humano, como es el caso de la orientación de ciertos animales como los murciélagos en la oscuridad o los delfines en el agua para cazar a sus piezas. En ambos casos es gracias a la proyección de sonidos que cuando rebotan sobre algo, igual que cuando se lanzan átomos y se estudia su proyección en función del objeto sobre el que rebota, permiten determinar la ubicación espacial de ciertos objetos, entre otros parámetros de interés, lo que ayuda, en el caso de los murciélagos, a saber dónde están sus presas sin necesidad de luz. Entrega de premios Previamente al inicio de la charla, el colectivo «Contigo» procedió a la entrega de los premios de la beca anual que convoca y a la lectura pública del relato corto ganador de esta edición.
En esta ocasión fueron cuatro los finalistas de esta segunda beca de Bachillerato y de Formación Profesional, instituida por esta asociación con el objetivo de estimular la investigación y el trabajo en equipo entre los alumnos, y dotada con 1.000 euros.
Los trabajos ganadores fueron sobre el acoso escolar; un proyecto de «Urban-concept»; un trabajo sobre la evolución del periodismo escrito y, un cuarto, bajo el título «El siglo que mejoró nuestras vidas».
Acercarnos al mundo de los elementos más pequeños, a la nanotecnología, fue el próposito de Amador Menéndez, del Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC), gracias a la conferencia que ofreció el pasado lunes en la Casa de Cultura de Noreña, de la mano del colectivo cultural local «Contigo». De mano, el asunto asusta, pero la charla fue tan didáctica y divulgativa que consiguió una gran ovación del público asistente al finalizar la misma.
Noreña, Maica MÉNDEZ
Lo minúsculo se hizo grande el pasado lunes, en Noreña, gracias a la conferencia sobre nanotecnología: «Conocer para comprender», que ofreció Amador Menéndez Velázquez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y organizada por el colectivo cultura local «Contigo».
De mano, el asunto asusta un poco, pero la charla tuvo un carácter muy divulgativo y didáctico, logros que el conferenciante supo compaginar a la perfección gracias a una excelente puesta en escena audiovisual y a la pedagogía adquirida en sus años dedicados a la educación, que consiguió una gran ovación del público asistente al finalizar la misma.
El propósito de la misma no era otro que acercarnos al mundo de los elementos más pequeños, que tienen una gran importancia en el desarrollo de la vida cotidiana, como es el caso de la unión de átomos a nuestra voluntad para construir lo que queramos. Una gran revolución, en este sentido, se consiguió cuando se logró fotografiarlos y ver las aplicaciones de los múltiples enlaces entre ellos.
Es por ello que muchos científicos consideran que la nanotecnología es una auténtica revolución de lo industrial. Como ejemplo, el conferenciante, doctor en Química por la Universidad de Oviedo, recurrió a las distintas aplicaciones que se han conseguido gracias al descubrimiento de los nanotubos, que en un futuro permitirán, gracias a su ligera composición y resistencia al mismo tiempo, crear un ascensor a la Luna, en el que ya está trabajando la NASA.
El estudio de estos elementos tan diminutos también tiene aplicaciones en el campo de la biotecnología, con la aplicación de nanopartículas contra el cáncer que irían directamente al gen malo sin dañar los buenos, con lo que se aminorarían los abrasivos efectos de los tratamientos de quimioterapia.
Pero su aplicación también ha supuesto una auténtica revolución en el mundo de la información y sus diversas aplicaciones con el desarrollo de la informática y de internet.
La siguiente revolución para indagar un poco hacia dónde camina la ciencia del siglo XXI consiste en sumar a ese trinomio de (nano-bio-info) la ciencia cognitiva, dejar de inventar y tratar de avanzar en el mundo de la biomimética, vocablos un tanto desconocidos todavía, cuyo significado se centra en imitar la vida o, lo que es lo mismo, recurrir a la naturaleza como fuente inagotable de sabiduría.
Algunos ejemplos claros de esta interdisciplinariedad llevan años a la vista del ser humano, como es el caso de la orientación de ciertos animales como los murciélagos en la oscuridad o los delfines en el agua para cazar a sus piezas. En ambos casos es gracias a la proyección de sonidos que cuando rebotan sobre algo, igual que cuando se lanzan átomos y se estudia su proyección en función del objeto sobre el que rebota, permiten determinar la ubicación espacial de ciertos objetos, entre otros parámetros de interés, lo que ayuda, en el caso de los murciélagos, a saber dónde están sus presas sin necesidad de luz. Entrega de premios Previamente al inicio de la charla, el colectivo «Contigo» procedió a la entrega de los premios de la beca anual que convoca y a la lectura pública del relato corto ganador de esta edición.
En esta ocasión fueron cuatro los finalistas de esta segunda beca de Bachillerato y de Formación Profesional, instituida por esta asociación con el objetivo de estimular la investigación y el trabajo en equipo entre los alumnos, y dotada con 1.000 euros.
Los trabajos ganadores fueron sobre el acoso escolar; un proyecto de «Urban-concept»; un trabajo sobre la evolución del periodismo escrito y, un cuarto, bajo el título «El siglo que mejoró nuestras vidas».
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